Palabras de Ángel Daniel en ceremonia de cremación

Tener una familia numerosa es una gran bendición, Dios nos bendijo a todos por hacernos llegar a esta gran familia, llena de muchos tíos y tías, primos y primas, sobrinos y sobrinas, nietos y bisnietos, hermanos y hermanas, hermanos de crianza y amigos que se vuelven familia.

Eso también pone sobre nuestros hombros una gran responsabilidad, son muchas las lágrimas que nos toca derramar cuando un ser amado parte para siempre. Hoy más que nunca entendemos esa frase inmortalizada en canción: por cada risa hay diez lágrimas.

Estamos unidos por el motivo más triste, nos une el dolor, el llanto, la pena, la rabia y la melancolía. Pero también nos reúne la vida de un hombre extraordinario en todo sentido que supo tocar la vida y los corazones de todos y cada uno de nosotros.

Nos dejó antes de tiempo, dejó proyectos y planes pendientes, dejó mucha vida que vivir y camino por recorrer. Pero también dejó un gran legado, el legado del amor, de la camaradería, de la entrega. Es la historia de su vida, esa que tuvimos la fortuna de compartir y abrazar.

Tenemos que abrazar cada instante compartido, cada te quiero, cada abrazo, cada chiste, cada insulto de cariño que con gracia desbordada nos solía decir.

Somos como hojas arrojadas al viento, damos vueltas sobre el camino de la vida y al final nos arrastra un viento suave hacia lo desconocido, donde no hay dolor, no hay pena, no hay llanto, no hay día, ni hay noche, todo es eterno, permanente y sublime.

Julio, hoy te nos adelantaste en la carrera, pero serás por siempre el hijo, el hermano, el padre, el tío, el amigo, el flaco, el carpintero, el ingenioso, el artista…

Este no es el adiós, es un hasta pronto.

Ángel Daniel Díaz Carvajal (Sobrino) – 20 de agosto de 2021

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